jueves, abril 13

AMORES CRUZADOS:




Un paso hacia la telenovela homogénea y universal

Por: Xavier Santamaría

Se estrena para territorio mexicano la primera coproducción de TV Azteca y Canal Caracol, una telenovela clásica escrita por la tripleta de libretistas colombianos Dago García, Luis Felipe Salamanca y Perla Ramírez, llamada “Amores Cruzados”, en la que participan dos actrices colombianas: Ana Lucía Domínguez y Patricia Vásquez.

La historia se desarrolla paralelamente entre México y Colombia, donde los televidentes tendrán la oportunidad de apreciar preciosas locaciones de la ensoñadora ciudad de Cartagena de Indias y por supuesto del país azteca.

Se quiso por parte de los productores aventurarse con una historia rosa contemporánea muy en el estilo de las telenovelas que TV Azteca ha producido los últimos tres años. Quizá es ésta Televisora la que más se ha preocupado por llevar a la gran tele audiencia mexicana una diversidad de géneros melodramáticos en los que principalmente la telenovela de ruptura y los refritos de éxitos extranjeros hechos con talento nacional, les ha permitido apuntarse varios aciertos en la contienda por el rating, desmiticando de paso que los mexicanos son incapaces de ver y aceptar otra cosa distinta a los culebrones manidos que por décadas ha producido Televisa, su más acérrima competencia.

SINOPSIS:



Amores Cruzados es la historia de Alejandro, Diego, Elisa y María, cuatro personajes que viven vidas prestadas.

Todo empieza cuando Alejandro, evitando un castigo de su padre, “cambia” de identidad con Diego, para que lo sustituya en el viaje a Colombia al que ha sido condenado.
Alejandro, mexicano y un hombre apuesto y adinerado, heredero de negocios hoteleros, le miente a sus padres sobre sus estudios de Medicina y es puesto en evidencia por Sofía, su prometida. El ofendido padre decide enviar a Alejandro a la ciudad de Cartagena, a uno de los hoteles de su cadena, para que allí sea tratado como un empleado raso, y así darle a entender el valor de todo lo que tiene. Pero Alejandro no tiene planeado dejar su buena vida, por lo que, con la complicidad de su abuela, deciden engañar a su padre, enviando a su amigo Diego a Colombia para que se haga pasar por él.

Diego no disfruta del juego, pero conoce a Elisa, la relacionista pública del hotel, una mujer arribista, hermosa e inteligente, que vive de las apariencias y mentiras que usualmente la meten en líos. Pronto Elisa descubre en el supuesto heredero, la solución precisa a todos sus problemas.
Elisa le presenta su familia a Diego y es allí donde el impostor conoce a María, la hermana menor, una joven que buscando un mejor futuro planea viajar a estudiar a México. Diego, entonces, pone en contacto con Alejandro, quien ahora suplantándolo, vive una vida modesta en el apartamento de su amigo.

María viaja a México donde conoce a Alejandro y lentamente se va enamorando de la graciosa colombiana. Sin embargo, con lo que no cuenta el hombre es con que Sofía no está dispuesta a perder la oportunidad que tiene de añadir a su fortuna un apellido de rancio abolengo y empieza a hacer lo que está en sus manos para lograr que Alejandro se case con ella, incluso hasta aceptarle sus mentiras.

Todo se complica cuando el padre de Alejandro decide visitar Cartagena, para chequear el castigo de su hijo. Alejandro debe reasumir su identidad y Diego regresa a México para visitar a su familia.

Durante su estancia en Cartagena, Alejandro conoce a Elisa y sin saber que se trata de la hermana de María, se interesa en ella.

La relación entre los cuatro llega a niveles insospechados, cuando Diego se compromete en matrimonio con Elisa y Alejandro con Maria y con Sofía al mismo tiempo. En ese momento los cuatro personajes forman un cuadrado amoroso que parece no tener solución.

LOS PROTAGONISTAS:



David Zepeda como Diego Ana Lucía Domínguez es María

Michel Gurfi como Alejandro Patricia Vásquez es Elisa.

Junto a ellos un elenco de consagradas figuras de la Televisión mexicana: La primera actriz Evangelina Elizondo, Fernando Ciangherotti, Patricia Bernal, Dora Sotelo y Rodolfo Arias entre otros.

De los frutos de esta primera alianza seguramente se empezaran a forjar nuevos e interesantes proyectos, ojalá siempre en el clima de una sana integración de talentos, donde ante todo impere el respeto mutuo de la idiosincrasia de cada país, evitando la imposición de acentos, modismos, estilos de actuación, propendiendo por mantener una simbiosis hermanada, un intercambio cultural valioso.

Ya tenemos como referente las alianzas que Canal Caracol hizo con Telemundo y RTI Internacional durante cinco años, donde supuestamente se pretendía crear “un producto homogéneo y universal”, pero este experimento, aunque con relativo éxito en muchos países, siempre atento flagrantemente contra la identidad y esencia de la telenovela Colombiana como tal. El propósito mantelado de las cuestionadas coproducciones con Telemundo era sacar del camino a un rival pequeño, pero muy fuerte, como lo representa para algunas grandes televisoras latinoamericanas, la telenovela hecha en Colombia.

Pero no todo ha sido negativo en este aspecto, ni se puede desconocer que antaño el talento actoral Colombiano era reconocido medianamente en el mercado del culebrón latinoamericano, ha logrado proyectarse considerablemente a nivel mundial durante este lapso de tiempo, todo gracias a la maquinaria de comercialización que manejan las grandes televisoras y obviamente a su destacada calidad profesional.

Innegable el arrollador éxito por toda Hispanoamérica de “Pasión de Gavilanes” y la acogida entre otros culebrones de “El cuerpo del deseo”, pero no podríamos catalogarlas como las pioneras de la nueva “telenovela homogénea y universal”, sencillamente porque no mantiene un estricto balance en su estructura general, aunque cuentan una historia comprensible en Guatemala y Cafernaún, convocan en determinadas ocasiones a un elenco multinacional, estas por lo general dejan deslumbrar al espectador un imperante nacionalismo. La esencia de dichas producciones es netamente mexicana, hasta los actores son coaccionados a adoptar ese acento, una mezcolanza hecha solo para resaltar el orgullo mexicano.

Hay que seguirle la pista a “Amores Cruzados” para determinar a ciencia cierta si esta alianza tiene los mismos propósitos o contrariamente buscan consolidar la verdadera “telenovela homogénea y universal”.