viernes, julio 31

LA TELENOVELA Y EL SEXO





POR: JAVIER SANTAMARÍA

El sexo es y seguirá siendo un tema tabú de espinosa envergadura, su abordaje en la llamada telenovela ha tenido una evolución que va de la mano con los cambios culturales y generacionales inherentes a una apertura mental paulatina y de cierta manera viciada por los códigos de moral imperantes en un país tercermundista, con fama de mojigato.

Por algo, la queja más recurrente en la Defensoría del televidente de los distintos Canales Colombianos está relacionada específicamente con el manejo “amoral” y “mercantilista” que estas televisoras le dan en sus distintos dramatizados, series y telenovelas a las llamadas “escenas de cama”, catalogación hecha por esos mismos impávidos telespectadores, que concluyen que el Sexo es usado en la televisión como un poderoso gancho que incrementa ratings caídos y por ahí derecho para subrepticiamente explotar ese morbo innato del ser humano y no como una justificación propia de una historia cualquiera que refleja una natural realidad humana que se plasma en televisión.

Los padres de hoy en día se escandalizan ante escenas de sexo, casi explicitas, donde se muestra mucha piel y algo más, pero que a los ojos de los entendidos no pasan de ser escenas muy bien trabajadas, que usualmente deben tener una censura, dependiendo el horario en el que será emitida dicha producción
A través de los años las “escenas de cama” han ido evolucionando de los más cándido e inocente, a lo más erótico, pecando a veces con trabajos que rayan lo vulgar y lo pornográfico.

La telenovela de los setenta no pasaba del clásico beso plagado de romanticismo, generalmente esta apasionada unión de labios enmarcaba lo más sublime del amor y formaba parte de ese esperado final, donde los dos amantes se unían para siempre en feliz matrimonio. Las primeras escenas catalogadas como de “alcoba” o de “cama”, osadas para su época y que recuerdo muy bien se nos prohibía ver de niños, a la luz de pleno siglo XXI, no pasan de ser risibles simulaciones de un acto sexual bajo cerros de sábanas, donde los dos amantes involucrados no dejaban ver ni el dedo gordo de sus pies.

Finalizando los ochenta, la belleza del cuerpo femenino afloro en la pantalla chica con menos pudor, dejando un poco menos para la imaginación y exhibiendo fugazmente parte de la espalda y hasta algo de los senos, pero por regla, estas partes intimas debían censurarse con una pequeña franja, si era emitida en un horario para adultos o eliminarse de tajo para evitar dolores de cabeza.

Con el paso de los años las “escenas de cama” en las telenovelas o seriados colombianos siguen sujetas a normas especificas para que supuestamente no lesionen la susceptibilidad de los televidentes, pero que de cierta manera se hacen enfocadas a vender un producto como tal y a enganchar esa audiencia que critica, pero a la vez se ve inmersa y seducida en todo lo relacionado con el sexo, la sensualidad y lo erótico.

La actriz Amparo Grisales con su sensualidad fue la pionera en las “escenas de cama” modernas, atrevidas y bien trabajadas, con su estilo rompió los esquemas de mojigatería imperantes, ganándose el merecido titulo de Diva de los colombianos.
Recordemos sus escenas en “La sombra del deseo” junto a Omar Fierro, o las polémicas que realizó con Margarita Rosa de Francisco en la serie “Los pecados de Inés de Hinojosa”. Todo mundo habló, opinó y condenó, pero jamás han olvidado lo que allí vieron, por algo será…

En lo que respecta a la parte masculina, aunque aún no se muestra un desnudo como tal en una escena de cama, si se ha explotado subliminalmente la sensualidad de los actores, caso concreto de la telenovela “Pasión de gavilanes”, donde el gancho más certero fue exhibir a sus protagonistas con sus torsos semidesnudos o escenas en la ducha con tomas estratégicas, el más reciente caso lo protagonizo el actor Gregorio Pernía en la telenovela-comedia “Las detectivas y el Víctor”.

La actriz Andrea López quien actualmente hace de villana en la telenovela “El fantasma del gran hotel” deja entrever su faceta más erótica y sensual como actriz, las escenas de cama que ha hecho en esta producción alimentan ese morbo innato del que les hablo, o me negaran que a los caballeros no nos encanta ver piel, mucha piel y además cuando el trabajo de dirección y edición esta calibrado para no rayar en lo porno.

Internacionalmente, la telenovela brasilera nos lleva años luz en materia del manejo de la temática sexual, las escenas de sexo o cama y la explotación subliminal de la sensualidad y el erotismo, inclusive aquí en Colombia tuvimos oportunidad de ver dos telenovelas eróticas de origen carioca, pero fueron vetadas a los pocos días de emisión, por sus supuestas escenas “fuertes”, definitivamente impero la mojigatería de la que también les comente.

En Cuba se hizo una telenovela llamada “La cara oculta de la luna” que levanto ampolla y una muy diversa opinión entre los televidentes al abordar crudamente el tema del sida y su relación directa con la sexualidad, el objetivo principal según su guionista Freddy Domínguez fue hacer un llamado a la adopción de una conducta sexual responsable. Recuerdo también que Canal CARACOL empezó a emitir la telenovela-erótica argentina “Doble vida” con una temática muy actual y escenas de sexo muy cuidadas, pero inexplicablemente y pese a emitirse en el horario permitido, la sacó del aire dos semanas después. Y ni que decir con lo acontecido frente a la telecomedia “Aquí no hay quien viva”, muy moderna para el gusto de un tercio de televidentes.

El sexo, ligado al ser humano, seguirá siendo explotado en el melodrama y generando controversia por el manejo “mercantilista” y para algunos “amoral” que se le prodiga, sin desconocer que es como el aderezo picante, mojigatería aparte, que nos aviva esos “bajos instintos” que todos llevamos muy adentro, para ser más concreto, nos recuerda que somos seres sexuados por naturaleza Divina.

jahesa@hotmail.com


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