lunes, julio 5

PACHECO: EL GRAN SEÑOR DE LA T.V COLOMBIANA



POR: JAVIER SANTAMARÍA

Desde que tengo uso de razón he escuchado un apellido convertido en nombre que identifica a uno de los iconos más importantes de la televisión colombiana: Pacheco.

Y es que hablar de Fernando González Pacheco, es remontarnos a las épocas más “gloriosas” de la pantalla chica, pues prácticamente con este ¡monstruo!, este ¡gran dinosaurio!, en el buen sentido de la palabra, nació el sano entretenimiento para muchas generaciones de colombianos, que crecimos admirando a este personaje, un señor feo, terriblemente carismático, de apariencia bonachona, que animaba como ninguno.

Fernando González Pacheco nació en Valencia (España) un 13 de Septiembre de 1932, es hijo de Doroteo González-Pacheco e Inés Castro Montejo, desde los cuatro años se encuentra viviendo en Colombia, la que considera su Patria, en la que se convirtió en un icono de la televisión, querido, respetado, sin duda irrepetible e irremplazable.

En mi niñez, mis mañanas eran una delicia frente al televisor viendo “Animalandia” animado por Pacheco y los inolvidables payasos Pernito, Bebe, Tuerquita, Tribilín y Juanito, las loritas parlanchinas de gelatina Gelada o nada, las secciones de si lo tiene tráigalo, las exposiciones caninas preparadas por Don Germán García y García (q.e.p.d), en fin, un espacio que duró más de doce años al aire.

Pacheco ha sido animador, presentador, periodista, actor, torero, paracaidista, boxeador profesional y campeón de tenis de mesa, un hombre que ha vivido su vida enarbolando un gran Don de gentes, extrema sencillez y humildad, lo que lo ha hecho merecedor del sincero cariño de todo un país. La primera vez que lo conocí fue en la época en que se inauguro el parque del avión en la ciudad de Cali, fundado por uno de sus grandes amigos, el periodista cubano-colombiano José Pardo Llada, ya fallecido, evento al que fuimos convocados niños y jóvenes de la ciudad a través del espacio radial “Mirador en el aire” y mediante un concurso que consistía precisamente en hacer un dibujo de Pacheco, los mejores trabajos artísticos ganaban entrada preferencial al parque, donde desde tempranas horas de la mañana nos agolpamos los felices ganadores, todos ansiosos de conocer en persona a Pacheco.

En vista a la gran multitud, el animador numero uno de la televisión colombiana llegó a bordo de un carro de bomberos acompañado de José Pardo Llada, saludando efusivamente a toda la gente que le gritaban ¡Pacheco, Pacheco, te queremos!. Todos queríamos tocarlo, sentir que el gran “Pacheco” era de carne y hueso y comprobar con nuestros propios ojos, si era ¡tan feo! y pecoso como salía en el televisor, además de lograr lo imposible… tomarse uno foto de recuerdo con él(confieso con tristeza, que no lo logre, era una misión verdaderamente titánica para un muchachito solo en medio de la gran multitud agolpada en el parque).

El productor Alberto Peñaranda fue el directo responsable de que “Pacheco” se involucrara en el mundo de la televisión, lo conoció cuando era camarero en la Flota Mercante Grancolombiana y al escucharlo cantar, de inmediato le propuso hacer televisión. En el año 1956, es el debut televisivo de Don Fernando González Pacheco en el programa “Agencia de artistas” de la extinta programadora Punch, donde gracias a su desbordante carisma y espontaneidad se gano a la teleaudiencia, un tanto reticente al comienzo con aquel novato y poco agraciado presentador.

De ahí en adelante la carrera de “Pacheco” despego como un cohete intergaláctico: “Cita con Pacheco”, “Compre la orquesta” , “Quiere caco”, “Cabeza y cola”, “Siga la pista”, “Uno más uno, tres”, “Sabariedades”, “El programa del millón” y cientos más cosechando triunfo tras triunfo, logrando que su bien ganada fama y prestigio profesional jamás minaran su innata humildad y sencillez, pese a ser lo que hoy, en el retiro, sigue siendo con perpetuo mérito: el Gran Señor de la televisión colombiana.

“La suerte del feo, el bello la desea” y es que “Pacheco” comparte su vida con una reina de belleza, Liliana Grohis, su esposa y compañera fiel, discretamente apartada de la fama que rodeo a su esposo, su vida privada ha estado siempre al margen del mundo farandulero y ambos se han cuidado de no darle papaya a los periodistas del espectáculo. Pacheco comparte su apartamento con sus guacamayas y perros, a los que adora como a los hijos que no tuvieron.

“Pacheco” confiesa que sus grandes vicios fueron siempre el cigarrillo, el juego y dormir como bebe recién nacido. Como entrevistador, considera que su mejor entrevista se la hizo al desaparecido líder del nuevo Liberalismo Luis Carlos Galán Sarmiento, aunque fue premiado por su excelente entrevista al presidente panameño Omar Torrijos.

Creo que aunque las nuevas generaciones de televidentes tienen una nula, vaga o escueta referencia en torno al fenómeno “Pacheco”, otros al contrario, por legado familiar, por las recientes noticias de sus quebrantos de salud y por simple curiosidad husmeando en internet, han descubierto incrédulos quien es el gran ícono viviente de la televisión colombiana.

Ni Jota Mario, ni Hernán Orjuela, ni Cezán, ni Calero, ni otros tantos émulos han logrado llegarle a los tobillos a nuestro querido Pacheco, para los que él ha sido un referente importantísimo, una consolidada institución en materia de televisión, que trascenderá a través del tiempo y la inmortalidad.

Cuando un periodista lo interrogo acerca de la muerte y su concepto sobre este suceso por el que todos los seres vivos atravesaremos algún día, Pacheco respondió:"Pienso en ella en forma natural. No le pongo misterio. El día que llegue el mal momento de morir (ojalá no sea muy pronto porque me encanta la vida), lo tomaré con una enorme naturalidad'.

Aunque aún, después de tantos años transcurridos no logro tomarme la foto para el recuerdo con Pacheco, quiero con este pequeño reconocimiento hacerle saber lo mucho que se le admira y estima y expresarle que no solo yo, sino varias generaciones de colombianos solo tenemos para el Gran Señor de la televisión colombiana, muchas, pero muchas muestras de sincero agradecimiento por tantas, tantas horas de sano esparcimiento brindadas desde que éramos niños, hasta nuestra adultez.

¡DIOS te bendiga por siempre Pacheco!

jahesa@hotmail.com

1 comentario:

Renzo dijo...

Gracias por la nota, Javier, a mi me gustaban mucho los programas animados por Pacheco, les daba una chispe y un toque especial que animaba a ver el programa. Es un gran animador. De la televisión colombiana de los 80s, pues, siempre tendré gratos recuerdos de los programas animados por Pacheco, las chicas de "Dejémonos de Vainas", y el show de Jimmy. Y bueno, los "enlatados": Automan, Manimal, Los Magníficos, La Abeja Maya, Viajeros, Blanco y Negro, entre otros.

Saludos,

Renzo