jueves, noviembre 24

EN EL TINTERO: EL PUÑETAZO DE JUSTIN BIEBER

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La verdad sea dicha, me reí mucho viendo el video que muestra el instante preciso en que el afamado y multimillonario cantante juvenil canadiense Justin Bieber le propina un puñetazo en la cara  a un vehemente y osado fan que se atrevió a tocarle el rostro, cuando llegaba en  auto al estadio Palau Sant Jordi de Barcelona, donde el controvertido artista ofrecería su anunciado concierto.

El desconcertado fan no daba crédito a lo ocurrido, estupefacto se palpaba el lastimado y sangrante labio, un precio algo doloroso por su atrevimiento, pero “el que quiere melones, aguanta tirones”, dicen por ahí, en este caso un sorpresivo puñetazo, que asumo guardara el fan como una anécdota agridulce, que además  se volvió viral en internet.

La idolatría hacia estos artistas prefabricados lleva a estos fans a extremos inimaginables, capaces son de atravesar todas las supuestas infranqueables barreras de seguridad para llegar lo más cerca posible a su endiosado ídolo, ya se ha escuchado de hazañas de fanaticas que se ocultan en las habitaciones de los hoteles con la firme intención de meterse en el lecho de su cantante o actor favorito.

La obsesión llega a tal punto que se convierten en  peligrosos hostigadores que pierden la racionalidad, pisan los terrenos de la locura y cometen hasta crímenes, como el reciente caso de la cantante Christina Grimmie quien participaba  en el reality “The Voice”  y fue asesinada a manos de un supuesto obsesivo y desquiciado fan, quien tras el hecho se suicidó.

Un fan puede perder hasta la vida por su ídolo, recodemos los casos de chicas  que han  muerto aplastadas en medio de una extasiada e histérica  muchedumbre que anhela, aunque sea, poder tomar una foto o que su inalcanzable ídolo las escupa, como lo hizo en cierta ocasión Justin Bieber desde el balcón de la habitación del hotel donde se hospedaba, pero luego cuando  el reprochable acto se hizo público, la jefatura de prensa del artista  lo negó rotundamente, asumiendo que se trataba de una tergiversación malintencionada, ya que no habían fans afuera de hotel.

Un fan olvida que esos cantantes, actores, futbolistas u otros personajes etiquetados como famosos, son seres de carne y hueso, que van al baño, también se echan flatulencias, que son imperfectos como cualquier otro anónimo mortal que habita este planeta, donde con facilidad se endiosa a otro semejante solo por el hecho de ser bellos, salir en TV o ser reconocidos por una determinada destreza que los eleva a la categoría de ídolos casi celestiales, a los cuales adoran con irracionalidad.

Quizás el puñetazo propinado por Bieber afecte mínimamente el descomunal afecto que le profesa este fan y pese a su indignación y el aspaviento inicial y la esbozada amenaza de demandarlo legalmente, Kevin Ramírez siga venerando como si nada al berrinchudo y pedante tipito que se sintió ofendido por una muestra de cariño mal interpretada. Mi abuelita le diría a Kevin ¡chupe pa´sus dulces!



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